Puigestela desde Pardines

2023-02-11 a las 10:00:00 747 visitas
  • • Desnivel: 650D+ (1.260m - 1.910m)
  • • Dificultad: BEA-S3
  • • Orientación: Norte
  • • Duración: 4 horas
  • • Ascenso: 3 horas
  • • Descenso: 1 hora

Hacía mucho tiempo que teníamos ganas de acercarnos a la Serra Cavallera, una pequeña alineación Oeste-Este justo al sur de los grandes del Pirineo Oriental. Conocida, sobretodo, por su cima principal, el Taga, como punto culminante de actividades excursionistas clásicas, ya no lo es tanto si nos centramos en actividades invernales, y es que esta sierra, en los últimos años, se ve cada vez más afectada por la frecuente falta nieve o la poca duración de ésta.

A mediados de Febrero entró una pequeña “llevantada”, tanto por intensidad, duración y radio de acción, pero que fue suficiente para cubrir de abundante nieve el Montseny y, en menor medida, el prepirineo. Tanto fue así que la Serra Cavallera se vistió con unos 30 a 40 cm de nieve polvo muy ligeramente húmeda pero, en cambio, en Ulldeter casi no nevó nada.

Con estos antecedentes, nos dispusimos a ir, tanto Abel como yo, a disfrutar de esta zona en una suerte de coleccionísmo que últimamente nos gusta mucho llevar a cabo. Desgraciadamente no pudimos coincidir en el mismo día, así que él y Pol fueron directos al Puigestela al que añadieron un acercamiento al Taga, mientras que nosotros, Jordi y yo, fuímos directamente al Puigestela para probar otra ruta de subida y bajada distinta.

El Puigestela, junto con el Taga, son las dos únicas cimas de la sierra que superan los 2.000 metros, aunque por muy poco, mientras que las otras cimas se quedan muy cerca, mientras que el lugar de salida, la ermita de Santa Magdalena, se encuentra a unos 1.250m, así que teníamos por delante sólo unos 700m de desnivel, buena parte de los cuales son de un terreno poco agradable para descender con splitboard, pero que de subida facilita mucho la ascensión. Realmente estas paseando por el monte sin ningún compromiso.

Comenzamos la ruta como podemos durante los primeros metros desde la ermita de Santa Magdalena.

Santa Magdalena
Nos preparamos justo delante de la ermita de Santa Magdalena
splitboard por la carretera
Splitboard por la carretera

El paisaje estaba espectacular, para ser prepiprineo y estar a unos 1300m de altitud, más propio del prepirineo francés a igualdad de cota, lo cual me hace pensar en lo afortunados que estamos siendo.

No somos los primeros en subir puesto que ya han pasado dos días desde la nevada.

Paisaje espectacular
Paisaje espectacular a 1.300m
Trazas de subida y de bajada
Trazas de subida y de bajada

Mientras subimos podemos contemplar el Taga, el rey de la sierra cavallera puesto que es la cima de más altitud, pero para hacer splitboard no es la cima más recomendable puesto que el descenso más práctico no es muy directo mientras que el que más llama la atención, por pendiente y orientación, te deja en una zona que hace difícil la vuelta al coche. Por estas razones nosotros nos decantamos por ir directamente al Puigestela, como veremos más adelante.

Vamos subiendo y ganando altura muy tranquilamente, tanto, que no hace falta llevar las alzas subidas, aunque de vez en cuando las eche de menos.

Tenemos delante el Puigestela, a la izquierda de la foto y un collado evidente, soleado, que es por donde acabaremos subiendo a la cuerda de la sierra, aprovechando la traza existente.

El Taga
El Taga
Subiendo
Subiendo con un buen espesor para estar a esta altura.
Ganando altura
Ganando altura.

Antes de llegar al falso llano que da acceso a la subida final, encaramos un tramo que ya nos recuerda qué es lo que estamos haciendo aquí, buscar nieve polvo, fresca, en un entorno que normalmente no lo tiene.

Buen presagio de lo que nos encontraremos en la bajada.

Ganando altura
El paisaje parece de otro sitio
Ganando altura

Llegamos al falso llano antes de la subida final. Hasta aquí la subida es muy tranquila, demasiado de hecho, porque después de bajada aparecerán los problemas que ya intuíamos mirando el topográfico.

Tenemos delante el Puigestela y la pala que me llama la atención desde hace muchos minutos. Mi idea principal no era la de bajar la pala que se encuentra justo debajo del sol, en la fotografía, sino una que baja casi desde la cima del Puigestela, pero una vez arriba valoramos que no valía la pena acercarse hasta la cima y decidimos bajar por la pala evidente a la derecha de la foto.

Las trazas de subida ya se intuían desde esta posición. Si no hubiera habido trazas posiblemente hubiéramos hecho un rodeo por la derecha, buscando la portella de Ogassa, que es el collado que se intuye a la derecha, pero, habiendo traza, mucho mejor tirar recto.

El Puigestela
El Puigestela
El Puigestela
Por aquí subiremos al Puigestela

Estos tramos son los que me gustan porque dan ambiente a la subida. Nieve polvo, reciente, unos 30 a 40cm de espesor, pendiente de unos 30º, àrboles, qué más se puede pedir?

Justo delante tenemos la Pedra dels tres Bisbats, de 1900m de altitud, que nos muestra su imponente pero muy corta cara nordoeste, con canales, rocas y árboles. Una pena que esté tan lejos, tanto de Pardines como de Abella y que el descenso interesante sea de sólo unos 200m de desnivel.

Trazando zetas
Trazando zetas, por fin, en la subida al Puigestela

Ya nos queda poco para llegar a la cuerda de la sierra y vemos, hacia el oeste, la Tossa d’Alp i la collada de Tosses y las cimas de la Cerdanya. Justo delante, el Puigmal, cuya innivación contrasta fuertemente con la que estamos disfrutanto 1000m de altitud por debajo. En el fondo del valle, Pardines.

Vistas hacia el Oeste
Vistas hacia el Oeste

Justo mirando hacia el norte vemos el Balandrau, el Fontlletera y el Pastuira, bastante mejor innivados que el Puigmal, por el efecto de la concentrada llevantada, pero tampoco dan para muchos festejos.

Vistas hacia el Norte
Vistas hacia el Norte

La cuerda que lleva al Puigestela se nos presenta, en este punto, mucho más pedregoda que lo habíamos imaginado, lo que nos obligaría a quitarnos el material para ponerlo en la espalda. Por la cantidad de pisadas dedujimos que la pala principal que baja desde la cima, más estrecha y de sólo unos 50m más de desnivel, estaría bastante trillada por los esquiadores que en dos días se habían acercado. Así que decidimos quedarnos en este punto, preparar el material, y bajar por esta pala que estaba poco trazada todavía.

Por supuesto, el Canigó, a lo lejos.

Vistas hacia el Este
Vistas hacia el Este

Hacia el sur pudimos aprovecharnos de la buena visibilidad que teníamos, aunque no excelente, para observar el valle de Sant Joan de les Abadesses, que raramente se ve tan nevado, así que como el Monseny y el Matagalls, al fondo.

Todo preparado y comenzamos la bajada. Mis primeros giros de la temporada, a mediados de febrero, después de una larga baja médica de más de 5 meses, son más difíciles de lo que me hubiera gustado, pero de seguida recobro el feeling de los años de práctica.

Unas cuantas curvas más abajo, saboreando la flotabilidad de esta fantástica nieve, que nada tiene que envidiar a otras vividas en sitios más alpinos, espero a mi compañero, que baja después. Los esquiadores que suben nos animan en la bajada.

Vistas hacia el Sur
Vistas hacia el Sur
Comenzando la bajada
Comenzando la bajada
A media bajada
A media bajada

Estamos a media bajada, que se hace muy corta, y en este punto tuvimos que atravesar el cerrado bosque, como tantas veces hemos hecho en otros lugares, para encontrar la buena pala. Poder consultar la ortofotografía mientras el mòbil te geoposiciona es una de esas habilidades que ,cuando la entrenas convenientemente, te abre caminos y te permite ahorrar esfuerzos.

Imposible resistirse
Imposible resistirse

Una vez llegados al pie de la pala no era un buen momento para detenerse y hacer una foto. Solo había que coger la mayor velocidad posible y deslizarse hasta que no pudiéramos más puesto que en este punto nos encontraríamos en el primer plano de la bajada. Con más pena que honor llegamos al inicio de un pequeño torrente de montaña que nos llevaría a la Barraca de l’Orri Vell. No estábamos improvisando, seguíamos la ruta de bajada de muchos esquiadores de montaña que bajan del Puigestela, pero ellos, con esquís, tienen algunas ventajas cuando llegan los llanos, así que si decides hacer este tipo de rutas, no digas que no lo sabías.

La cabaña del Orri
La cabaña del Orri

De la bajada no hay más imágenes. Sólo hay que seguir la pista evidente que lleva, directamente, a la ermita de Santa Elena.

Desdel pueblo de Pardines, miramos la montaña y el camino hecho y deshecho, como diría edunz.

Desde Pardines
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